
Rev. Fac. Agron.(LUZ) 1995, 12: 451-465
Crecimiento de la guayaba (Psidium guajava L.) injertada sobre (Psidium friedrichsthalianum)
Growth of the guava (Psidium guajava L.) grafted on (Psidium friedrichsthalianum).
Lucía Villavicencio R. 2 Merilyn
Marín L 2 Carmen C. de Rincón.3
Recibido el 24119i. Aceptado el 290395
1 Proyecto N° 103794 y S12378 subvencionado
por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico
de la Universidad del Zulia (CONDES), el CONICIT y Centro Frutícola
CORPOZULIA.
2 Departamento de Botánica. Facultad de Agronomía.
Apartado 15205. Maracaibo, 4005. ZU Maracaibo
3 Departamento de Estadística
Resumen
El presente trabajo tiene por objeto conocer las características
de crecimiento de plantas de Psidium guajava injertadas sobre Psidium friedrichsthalianum, donde se evaluaron diez plantas
con edades entre siete y diez meses, las cuales se dividieron
en cuadrantes, marcándose una rama por cuadrante. Las variables
medidas fueron longitud de las ramas, número de yemas activas
y número de brotes. Las observaciones se realizaron cada
15 días. Se empleó un diseño experimental
totalmente al azar con arreglo factorial. El análisis estadístico
detectó diferencias significativas para plantas, cuadrantes
y su interacción en todas las variables estudiadas; para
las variables longitud de la rama y número de yemas activas
también se detectaron diferencias significativas con respecto
al número de días. Los valores promedios obtenidos
para la variable longitud de las ramas oscilaron entre 31.71 y
40.75 cm. El número de yemas activas fluctuó entre
2 y 5 yemas y el número de brotes varió de 1 a 9.
Se concluye que a pesar de que se detectaron diferencias entre
las plantas evaluadas con respecto a todas las variables estudiadas,
no puede afirmarse que esto sea debido únicamente a un
efecto genético, sino que existe una interacción
entre el potencial genético de las plantas y los factores
ambientales; lo cual determine la manifestación de las
características de crecimiento evaluadas. Debido al comportamiento
individual de algunas plantas, éstas podrían emplearse
en programas de mejoramiento. Se recomienda realizar estudios
que permitan relacionar las características evaluadas con
la futura producción que presentar las plantas.
Palabras claves: Psidium guajava, Psidium friedrichsthalianum, guayaba, crecimiento, brotación vegetativa.
Abstract
A study to the growing characteristics of Psidium
guajava grafted on Psidium friedrichsthalianum used
as rootstock was made. Ten plants with ages of 7 to 10 months
were used for the evaluation. Each plant was divided in quadrants,
using a branch in each of them. The variables studied were: branches
length, active buds number and new shoots number and data was
collected at 15 days interval. An experimental design totally
randomized with arrangement for factorial effects was used. The
statistical analyses showed significant differences between plants,
quadrants and their interaction, in all the variables studied.
Also, the number of active buds and length of the branches variables
were significative different when compare to data days number.
The values obtained for length of the branches oscillated among
31.71 and 40.75 cm. The number of actives buds fluctuated from
2 to 5 and the number of shoots obtained values among 1 and 9.
It is concluded that in spite of the fact that were detected differences
between the plants evaluated with respect to all the studied variables,
it can not be asserted that this is due only to a genetic effect,
because exists an interaction between the genetic potential of
the plants and the environmental factors; which determines the
manifestation of the evaluated growth characteristics. More studies
are necessary to know more about individual performance of some
plants, which could be used in breeding programs. It is recommended
to continue these studies to find out if the evaluated characteristics
are positive correlated with the future plants production.
Key words: Psidium guajava, Psidium friedrichsthálianum, guava, growth, vegetatives attributes.
Introducción
Como ya ha sido señalado, el guayabo (Psidium guajava L.) es una especie de gran importancia en nuestro país,
tanto por su gran adaptabilidad al trópico seco, como por
la posibilidad de obtener frutos de buena calidad (Avilán
y colaboradores, 1989; Avilán y Millán, 1984; Lihng
y colaboradores, 1991).
En la actualidad, pese al gran potencial agrícola de este
cultivo, existen algunos problemas fitopatológicos en las
plantaciones comerciales, debido principalmente a la presencia
de nemátodos. Sin embargo, existen algunas experiencias
que muestran que ciertos tipos y especies del género tales
como P. friedrichsthalianum, presentan algún grado
de resistencia a esta plaga, lo cual ha permitido que en algunas
áreas muy pequeñas y a nivel experimental, se realicen
ensayos para determinar si tales tipos y especies, utilizadas
como patrones para los cultivares comerciales del guayabo, pudieran
representar una solución al problema (Crozzoli y colaboradores,
1991; Cassasa y colaboradores, 1993; Cuadra y Quincosa, 1982).
Colectados de plantas de Psidium friedrischthalianum cultivadas
en huertos de la zona. De este lote, se seleccionaron diez plantas
que incluyeron los tres tipos de copes mencionados anteriormente
las cuales tenían diferentes edades. En cada planta se
marcaron cuatro ramas, una en cada cuadrante. Inicialmente a 25
cm del ápice hacia el tallo, se marcó cada rama,
realizándose a partir de esta marca observaciones quincenales
de las variables longitud de las ramas, yemas activas y número
de brotes vegetativos. La orientación de los cuadrantes
fue: cuadrante I, Ester cuadrante II, Sur; cuadrante III, Oeste
y cuadrante IV, Norte.
El diseño experimental utilizado fue un totalmente al azar
con arreglo factorial. El análisis de los datos se realizó
con el programa estadístico SAS; se efectuaron análisis
de varianza mediante el procedimiento PROC GLM; así mismo
las
pruebas de media para cada una de las variables se calcularon
usando el procedimiento de los mínimos cuadrados. Se realizaron
análisis de correlación simple entre algunas de
las variables medidas. La variable longitud de la rama, pudo estudiarse
empleando directamente las medidas tomadas en el campo, por presentar
una distribución normal, sin embargo, para el resto de
las variables dependientes estudiadas, se efectuaron las transformaciones
raíz cuadrada, raíz cuadrada más V2, raíz
cúbica y logarítmica, con el fin de normalizar la
distribución de las mismas, encontrándose como la
más adecuada la transformación raíz cuadrada
para las variables número de yemas activas y número
de brotes por rama. Para esta última, fueron adecuadas
las transformaciones logarítmica y la raíz cuadrada,
seleccionándose la primera, con el fin de mantener cierta
uniformidad en el análisis de los resultados.
En el Cuadro 1, se muestran los resultados obtenidos para cada
variable estudiada en promedio para las plantas evaluadas, así
como la separación de medias obtenida por el método
de los mínimos cuadrados.
El análisis de la varianza para la variable longitud de
la rama, arrojó diferencias significativas (P<.01) entre
plantas, entre cuadrantes dentro de plantas y también para
cada observación.
Las diferencias significativas obtenidas entre cada una de las
observaciones realizadas, representan el aumento sucesivo de las
medidas de las ramas en el tiempo. Las plantas evaluadas presentan
edades que oscilan ente siete meses y un año, es decir,
se encuentran en la fase de crecimiento exponencial de la curve
de crecimiento, de acuerdo con la clasificación que establece
que los períodos dentro del ciclo de vida productivo del
guayabo son: Crecimiento entre 10 meses a 2 años de edad,
Producción desde los 3 a los 8 años y Senilidad
a partir de los 9 años. (Avilán y Millán,
1984; Ríos Castaños
Cuadro 1. Valores promedio y separación de medias por
el procedimiento de los mínimos cuadrados
para las variables longitud, número de yemas activas y
número de brotes en diferentes tipos de Psidium guajava injertados sobre Psidium friedrichsthalianum
|
Planta
|
Tipo
|
Edad (meses)
|
Long2 (cm)
|
Yemas2 (No.)
|
Brotes2 (No.)
|
| 1 |
Criolla |
7
|
40.45ab
|
3b
|
6b
|
| 2 |
Criolla |
7
|
35.42b
|
4ab
|
4c
|
| 3 |
Criolla |
7
|
35.99b
|
2c
|
4dc
|
| 4 |
Cubana |
12
|
36.76b
|
3bc
|
3d
|
| 5 |
Montalbán |
12
|
40.40ab
|
5ab
|
1e
|
| 6 |
Criolla |
7
|
42.46a
|
5a
|
9a
|
| 7 |
Cubana |
12
|
36.26b
|
3b
|
7b
|
| 8 |
Criolla |
7
|
31.71C
|
3bc
|
2de
|
| 9 |
Criolla |
7
|
35.35b
|
3b
|
7ab
|
| 10 |
Criolla |
7
|
34.39bc
|
4ab
|
2e
|
1 Cada valor es el promedio de 20 valores
2 Medias seguidas de letras diferentes presentan diferencias significativas.
citado por Avilán y colaboradores, 1989).
Las plantas crecen vegetativamente durante un período de
tiempo antes de producir su primera floración, correspondiendo
este período a la llamada fase juvenil, durante la cual
la planta es insensible a condiciones que más tarde podrían
promover la floración (Avilán y colaboradores, 1989).
Este aumento en las medidas lineales es continuo y se produce,
porque a medida que aumenta la biomasa de la planta, se incrementa
el número de células meristemáticas y el
área fotosintética, lo que a su vez determine un
mayor potencial de
crecimiento, representativo de la llamada fase exponencial de
la curve de crecimiento (Barceló Coll y colaboradores,
1992); tomando en este cave como manifestación del crecimiento,
el aumento en las medidas lineales de las ramas de cada planta
a través del tiempo. Cabe hacer notar, que a pesar de que
bajo estas condiciones, el crecimiento tiene lugar a lo largo
de todo el año, pues éstas son más o menos
constantes, especialmente en lo que se refiere a la temperatura;
el ritmo de crecimiento de esta zona específica puede verse
afectado por las condiciones ambientales, principalmente hídricas.
Así mismo, pueden apreciarse en plantas individuales diferentes
ritmos de crecimiento
a través del tiempo y aún en distintas ramas de
una misma planta puede presentarse esta periodicidad, de acuerdo
con sus ritmos internos de crecimiento (Barceló Coll y
colaboradores, 1992).
Las plantas que presentaron las mayores longitudes promedio de
las ramas correspondieron a dos de las copes "Criollas"
y a la cope "Montalbán" (42,46; 40.45 y 40.40
cm), en tanto que las copes "Cubanas", se ubicaron en
un grupo de longitudes intermedias (36.76 y 36.26 cm).
La planta identificada con el número 8, de cope "Criolla"
presentó la menor longitud promedio de las ramas (31.71
cm). Es de señalarse que las diferencias entre las plantas
"Criollas" pueden ser debidas entre otros factores a
la poda de algunas de las ramas. A su vez, debe indicarse como
factor que influye en las diferencias entre plantas, a la edad
de las mismas. Varias plantas sufrieron daños mecánicos
y/o ataques de gusano cogollero hacia la tercera observación,
los cuales truncaron el crecimiento de varias ramas o bien lo
retrasaron, situación que afectó los valores de
la longitud promedio de las ramas en la planta y las colocó
en desventaja con el resto. En algunos caves, se observó
que cuando el meristemo apical desaparecía, el brote lateral
más distal crecía en la misma dirección que
llevaba el eje original, reemplazándolo efectivamente (Wilson,
1990).
La diferencia entre plantas puede explicarse por tratarse de distintos
tipos de plantas. Así, las características genotípicas
se expresan en la mayoría de los caves como diferencias fenotípicas,
resultado de la interacción de las primeras con la influencia
de los factores climáticos sobre las plantas, sumado al
efecto del manejo agronómico a que se sometan las mismas.
Tanto los estímulos internos como los externos convergen
sobre las células, tejidos, órganos y organismos,
condicionando su comportamiento en términos de modelos
de crecimiento. Los factores externos ejercen una fuerte influencia
sobre el crecimiento y todo factor que influya sobre la formación
de nuevo protoplasma afectará de forma directa el crecimiento
(Barceló Coll y colaboradores, 1992).
Con respecto a las diferencias existentes entre cuadrantes dentro
de cada planta, podemos señalar que la longitud promedio
para los cuadrantes en las posiciones I, II y IV (37.91 cm en
promedio) no difieren entre si, en tanto que presentan diferencias
significativas (P<.05) al compararlos con los promedios para
la posición III, el cual presentó los menores valores
(34.49 cm).
La prueba para la interacción planta x cuadrante demuestra
que los efectos para la planta y la posición no son independientes,
sino que siguen una determinada tendencia dependiendo tanto de
la planta que se bate como del cuadrante; es decir, además
de los efectos individuales para la planta y el cuadrante, existe
un efecto conjunto de ellos. Las diferencias observadas para esta
interacción, resultan de una combinación de la influencia
de los factores ambientales, principalmente del viento y posiblemente
de las condiciones edáficas, con los distintos tipos de
plantas.
Las diferencias observadas producto de la posición de los
cuadrantes dentro de la planta son explicables básicamente
en función de los factores climáticos. La dirección
en la que sopla el viento (Noroeste), cuyo efecto como componente
físico del ambiente de los cultivos puede ser drástico
(Norero citado por Avilán y colaboradores, 1989) y la falta
de protección de las plantas contra éste, hacen
que las ramas que quedan más expuestas a la acción
del mismo se desarrollen menos, debido a la acción perjudicial
de la desecación de las hojas por las altas tasas de transpiración
que provoca el viento, lo cual acentúa el déficit
hídrico dentro de la planta, estimulando la producción
de hormonas inhibidoras, las cuales entre otros efectos negativos,
pueden acelerar la absición y senescencia de los tejidos
y órganos vegetales (Bidwel, 1979).
Esta situación repercute negativamente en el crecimiento
de la rama, además de los daños mecánicos
que la presión ejercida por el viento tiene sobre la misma;
conjuntamente con los ritmos internos de crecimiento que puede
presentar una planta y que fueron mencionados anteriormente. En
la figuea 1, puede observarse la variación de la longitud
promedio de las ramas con la edad de las plantas de guayaba.
Las dos últimas variables de crecimiento consideradas,
fueron el número de yemas activas y el número de
brotes. En relación a la primera, se observaron diferencias
significativas (P<.01) en cuanto al número de días,
presentándose un mayor número de yemas activas para
la primera observación, que posteriormente disminuyó
en la segunda y la tercera, manteniéndose constante para
las dos últimas observaciones. Este comportamiento puede
atribuirse a que el número de yemas que se activan o diferencian,
no permanecen como tales, sino que posteriormente se transforman
en brotes y a medida que estos crecen, la planta deja de invertir
fotoasimilados en la activación de este tipo de estructuras,
siendo estos desplazados hacia el nuevo crecimiento de los brotes.
Entonces, se puede decir que el número de yemas activas
y el número de brotes presentarán una relación
inverse, la cual puede apreciarse en la figura 2.
Para la variable número de brotes se detectaron diferencias
significativas (P<.01) con respecto al número de días
u observación, destacándose que las tres últimas
observaciones presentaron medias significativamente mayores (P<.01)
que las dos primeras, lo que concuerda con lo anteriormente señalado;
es decir, el número de brotes que se diferencia a partir
de las yemas activas aumenta a medida que estas últimas
se van diferenciando en etapas posteriores.
Con respecto al comportamiento del número de yemas activas
entre las distintas plantas estudiadas, las diferencias observadas
señalan a la planta identificada con el número 6,
del tipo "Criollo", como la que presentó el mayor
número de yemas activas (5 yemas), lo que coincide con
los resultados para la variable longitud de la rama, al igual
que la planta número 5, del tipo "Montalbán"
(5 yemas). Las plantas con cope del tipo "Cubana" nuevamente
presentaron valores intermedios (3 yemas), en tanto que el resto
de las plantas "Criollas" presentó tanto valores
intermedios como los menores valores (Cuadro 1).
En la figura 3, puede observarse el comportamiento del número
de yemas activas a través del tiempo, el cual tiende a
ser decreciente, de acuerdo con la observación y lo evidenciado
por los análisis estadísticos. Esta tendencia puede
contrastarse con la figura 4, en el que puede apreciarse una tendencia
inversa, es decir, creciente del número de brotes con la
edad.
El aumento en el número de brotes puede considerarse de
importancia, tomando en cuenta la serie de esfuerzos realizados
para la estimación de la producción de plantas de
guayaba a partir de estos (Khan y Mahajan, 1990). El número
de ramas, que se desarrollan a partir de los brotes que se diferencian,
constituye un parámetro de importancia básica a
la hora de estimar la producción de frutos y el área
foliar total (Khan y Mahajan, 1990). Es de esperar que las plantas
con un mayor número de brotes presenten una mayor producción.
Así mismo, en el cave del mango está señalado
que un árbol con un mayor volumen de ramas secundarias
y terciarias, las cuales se desarrollan a partir de los brotes
de las ramas primarias, es el ideal
para los programas de selección y propagación (Prassada
Rao y Chadha, 1982), de lo que puede inferirse que para la guayaba
se presente la misma situación. Cabe hacer notar que a
medida que el número de brotes sobre una rama o eje se
incrementa, disminuye su tasa de elongación, haciéndose
cada vez más lenta haste que el eje de soporte deja de
ramificar y mantiene un número constante de brotes (Wilson,
1990).
E1 crecimiento tanto para el número de brotes como para
el número de yemas (activación), es mayor en la
fase exponencial de la curve de crecimiento de las plantas, cuando
la carga de las mismas es mínima, como en este cave y cuando
las condiciones climáticas son adecuadas, registrándose
un crecimiento inicial relativamente rápido que luego tiende
a disminuir a medida que maduran los brotes (Dwivedi y colaboradores,
1991). Esta diferenciación de células o activación
de yemas, es un proceso controlado principalmente por los factores
infernos, determinado aparentemente por los niveles o gradiente
s de las su tancias de crecimiento. Si bien las condiciones externas
no parecen tener mucho efecto en la iniciación de estos
órganos, tienen una fuerte influencia en su crecimiento
posterior (Bidwel, 1979), como lo corrobora el hecho de que una
parte de las yemas activas muere, producto de la desecación
por el viento.
La mayor parte de las yemas activas se desarrollaron como brotes,
sobre los cuales en algunos caves aparecerán las flores
y en otros, darán origen a las ramas, básicamente
por procesos de elongación, ramificación en patrones
y con orientaciones específicas, engrosamiento y mortalidad
diferencial y cambios secundarios en la orientación, procesos
que ocurren en forma repetitiva en los diferentes ejes o ramas
de la planta y que definirán la estructura del árbol
(Avilán y colaboradores, 1989; Wilson, 1990).
Dicho comportamiento puede considerarse favorable si se tome en
cuenta primeramente, que la estructura ideal de un árbol
está representada por un gran número de ramas primarias
y secundarias, entre otros aspectos (Prassada Rao y Chadha, 1982);
y en lugar segundo, que por lo general todos los caracteres de
crecimiento y posteriormente el rendimiento en frutos, muestran
una cierta relación de dependencia con el número
de ramas, que se originarán a partir de los brotes desarrollados,
y con el diámetro de éstas, en las diferentes etapas
a lo largo de la vida de la planta (Prassada Rao y Chadha, 1982).
En cuanto al cuadrante o posición de la rama, no se observaron
diferencias significativas en el número de yemas activas,
no siendo así para el número de brotes, en el que
se aprecia un cambio significativo (P<.01) en la media para
el cuadrante IV (5 brotes) con respecto al los cuadrantes I, II
y III, los cuales presentaron valores significativamente menores
(4 brotes) de acuerdo al análisis estadístico.
Los grupos obtenidos por la separación de medias de acuerdo
al procedimiento de los mínimos cuadrados, para la variable
número de brotes por planta pueden observarse en el Cuadro
1.
Nuevamente la planta "Criolla" número 6 presentó
los mayores valores para número de brotes (9 brotes), a
pesar de que es de esperarse que el número de brotes lleve
cierta relación numérica, proporcional con el número
de yemas que se activan. El comportamiento de las plantas para
esta variable es contrario al que se observó para el número
de yemas activas; así, las plantas números 7, 9
y 1, de copes "Cubana" y "Criollas" presentaron
valores altos (7 y 6 brotes), en tanto que el resto de las plantas
presentaron valores intermedios, a excepción de la planta
del tipo "Montalbán", que se ubicó en
el último grupo con la menor de las medias.
Con respecto a los efectos para la interacción planta x
cuadrante, para ambas variables los análisis estadísticos
demostraron que el comportamiento de las mismas varía de
acuerdo a la planta y al cuadrante en cuestión, es decir,
los efectos son cruzados o dependientes.
Se realizaron pruebas de correlación entre las variables
estudiadas, resultando una correlación positiva (0.35)
y altamente significativa (P<.01) para las variables longitud
y número de brotes, aunque se esperaba lo contrario; es
decir, que el número creciente de brotes desplazara los
fotoasimilados producidos por la rama hacia este nuevo crecimiento,
ha sido reportado que el número de brotes laterales es
una función de la rama o eje que está ramificando,
puesto que los ejes más cortos no producen ramificaciones
laterales (Wilson, 1990).
Así un aumento en el número de brotes representa
un incrementa en el follaje de las ramas y por ende en la capacidad
de captación de la energía radiante y función
fotosintetizadora de la planta, lo cual en tanto no comiencen
los procesos de senescencia y abscisión, se traducirá
en un proceso de acumulación de reserva disponibles para
el crecimiento, que bien pueden emplearse en el creci miento lineal
de las ramas (Avilán colaboradores, 1989). Otro factor E considerar es que una rama
con una mayor longitud, es de esperarse que presente un mayor
número de hojas
existiendo informes acerca de la alta correlación positiva
que se presenta entre el número de brotes y el número
de hojas (Prassada Rao y colaboradores, 1986).
También puede señalarse el hecho de que las hojas
más cercanas al brote son las que le proveen el material
requerido para su crecimiento hasta que sus propias hojas pueden
abastecerlo. En los frutales, la mayor parte de los fotoasimilados
se transporta directamente hacia arriba o abajo por un lado del
tallo, en tanto que el transporte lateral es mucho menor. El resto
de las hojas de la rama seguirá fotosintetizando y produciendo
sustancias alimenticias que se invertirán en el crecimiento
de la misma (Bidwell, 1979).
Fig. 1 Variación de la longitud de las ramas en las
plantas de guayaba con la edad A ae atlas

Fig. 2. Relación entre el número de yemas activas
y el número de brotes
Fig. 3. Variación del número de brotes en las
plantas de guayaba con la edad
Conclusiones y recomendaciones
1. Existen diferencias entre las plantas evaluadas con respecto
a todas las variables estudiadas; sin embargo, debido a que las
pruebas para la interacción planta x cuadrante resultaron
ser significativas (P<.01), no puede afirmarse que las diferencias
detectadas se deban únicamente a diferencias genotípicas
entre las plantas, sino más bien conviene afirmar que estas
diferencias son producto de la interacción tanto de las
características genéticas de las plantas como de
los factores ambientales.
2. La variable longitud de la rama sigue una tendencia creciente
a través del tiempo, acorde con el hecho de que las plantas
se encuentran en la fase exponencial o de crecimiento rápido
de la curve de crecimiento.
3. A través de las diferencias significativas detectadas
entre los cuadrantes para las variables número de yemas
activas y longitud de las ramas en todas las plantas, se podría
inferir que existe una marcada sensibilidad de las mismas al efecto
del viento.
4. La planta del tipo "Criollo", identificada con el
número 6 presentó un comportamiento superior con
respecto a todas las variables estudiadas, lo que pudiera indicar
una variación inherente a la planta, que pudiera aprovecharse
en programas de mejoramiento genético en lo que se refiere
a características de crecimiento.
5. La correlación positive (0.35) y altamente significativa
(P<.01) entre las variables longitud de la rama y número
de brotes, podr~a tener implicaciones a la hora de establecer
algunos aspectos del manejo de las plantaciones, como por ejemplo,
la poda; debido a que la rama debe desarrollarse haste una determinada
longitud antes de podarla, de manera que produzca un adecuado
número de brotes.
6. Se recomienda ampliar el estudio, dirigido a correlacionar
las características de crecimiento de las plantas con la
productividad de las mismas.
Agradecimiento
Queremos expresar nuestro agradecimiento al Profesor Douglas Esparza
y al Ing. Agr. José Matheus, por su valiosa y desinteresada
colaboración en el análisis de los datos de la investigación.
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